Cuando una persona vende un inmueble tributa en IRPF por la diferencia entre el valor de compra y el valor de venta. Cuanto mayor es la diferencia entre ambos precios, mayor es la ganancia y, en consecuencia, mayor es la tributación.

Una sentencia del Tribunal Supremo permite reducir dicha tributación. En su resolución del 21 de diciembre del 2015 confirma que se debe tomar como valor de compra del inmueble el comprobado por la Agencia Tributaria de Catalunya (o la consejería de Hacienda autonómica que corresponda), cuando sobre dicho inmueble se haya realizado una “comprobación de valores”, y no el valor de compra realmente pagado, que suele ser más bajo.

Cada vez es más habitual que las consejerías autonómicas fijen un valor más elevado que el realmente pagado en la compra, con el fin de incrementar la recaudación en la modalidad del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP).

Con este criterio, la diferencia entre ese valor de adquisición incrementado y lo cobrado en una futura venta es menor y por ello la tributación se reduce.

Si ese es su caso, y ha recibido una comprobación de valores y se ha visto obligado a pagar una mayor cantidad de impuestos por la compra a la Hacienda autonómica, no olvide actualizar el valor de adquisición de su inmueble con el valor comprobado por la Administración. En el momento de la venta del mismo notará la diferencia.

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